22 junio 2010 Crítica, Estrenos, Internacionales, Series

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Con la llegada del verano aterrizan en la pequeña pantalla nuevas temporadas de nuestras series favoritas, como True Blood o Mad Men, pero también lo hacen otras producciones que quieren probar suerte entre la audiencia. Éste es el caso de la nueva ficción sobrenatural de la ABC, The Gates, una serie ambientada en una comunidad con pocos problemas a la vista, pero muchos secretos en su interior.

Aprovechando el auge de los temas sobrenaturales, la ABC lanzó el domingo esta nueva apuesta por el universo de los vampiros, los hombres lobo y las “curanderas oscuras”. Sin embargo su estreno no congregó mucha más audiencia que la fallida Happy Town (sólo consiguió 4.6 millones de espectadores), y puede que le toque correr la misma suerte que ésta y acabe cancelada. Despúes de todo, ya hay “en cartelera” muchas otras series con esta temática (véase True Blood o The Vampire Diaries), y hemos llegado a un punto en el que cuesta sorprender con un montón de sangre derramada o una bonita transformación en hombre lobo, que es básicamente lo que The Gates ofreció en su estreno.

La presentación de los personajes quedó más que clara al inicio del piloto; la familia Monahan llegan a la urbanización The Gates, una localidad que es como un Gran Hermano gigante, para cambiar de aires tras unos problemas del padre de familia en su antigua comisaría. Sin embargo Nick Monahan, nuevo jefe de policía, encuentra cómo no en esta pacífica e idílica localidad nuevos sospechosos, sus vecinos los Radcliff. Razones no le faltan ya que la familia vecina está compuesta por un matrimonio de vampiros y su hija humana adoptada, a la que intentan proteger del resto de su especie dentro de esta comunidad.

Los problemas de los hijos también son bastante previsibles. Chica pre-adolescente y chico adolescente llegan a un nuevo instituto, el chico conoce a chica, que casualmente está saliendo ya con otro joven de la misma clase… y esconde un genio más que malo. Es decir, un trío amoroso entre el joven recién llegado, la chica simpática y el joven hombre lobo que debe esconder su naturaleza a pesar de los celos que le desesperan, puesto que dentro de The Gates impera sobre todas las normas una regla; no sobresalir ante el resto de vecinos humanos.

En resumen, a la serie le falta la frescura y el toque de humor ácido de True Blood, el misterio y la tensión sexual trabajada de The Vampire Diaries o los puntos de giro que cualquier serie sobrenatural se merece. El final del capítulo no es muy previsible a pesar de las alusiones que se hacen al antiguo jefe de policía, pero no es para nada sorprendente, y la serie no termina de enganchar de cara a los próximos episodios. Los personajes no se presentan de forma atrayente porque se desvelan de un plumazo sus secretos más oscuros, el triángulo juvenil amoroso no resulta del todo creíble, la actitud del nuevo jefe de policía y sus conflictos laborales y familiares son “de libro”, y se pasa “de largo” ante la trama de enemistad entre las dos especies de “curanderas” que es lo más novedoso y llamativo de la serie y lo único que ha reclamado mi atención de cara a próximas entregas, tal vez precisamente por no haber profundizado en esta rivalidad. Puede que en los próximos episodios, en los que ya se habrá superado esta fase de “presentación”, los conflictos mejoren gracias a nuevos personajes, porque sinceramente el piloto como tal deja mucho que desear. Hace unos años, antes del estreno de Crepúsculo, True Blood o The Vampire Diaries, la serie hubiese sorprendido, pero a día de hoy, los espectadores de este género exigimos más.

Pág. oficial | ABC

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  1. Bitacoras.com 22 junio 2010

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