18 febrero 2015 Crítica, Profesionales, Programación, Series

Bajo sospecha, otra buena serie de Antena 3

En realidad, el título que me hubiera gustado poner, habría sido Bajo sospecha, otra buena serie que me cansaré de ver”, pero me parecía demasiado personal y en este post, por supuesto, quiero mostrar mi opinión, pero también presentar algunos hechos que la sostienen. Lo primero es de agradecer a Antena 3 que apueste por la ficción española, en este caso con acierto, y también a Bambú producciones que elabore series que se dejan ver.

“Esto es un negocio y Antena 3 quiere protagonistas con tirón para sus series y eso implica que sean guapos y atractivos, pero el tema de sus dotes como actores queda en un segundo plano”Luego llegan los gustos personales y a mí el tema policíaco con drama familiar añadido siempre me ha gustado y me siento más cercana a esto que a Velvet. Además, a pesar de las críticas negativas que recibieron ayer Blanca Romero y Yon González por sus interpretaciones en la red social Twitter, a mí me parecen bastante mejores que las de Paula Echevarría y Miguel Ángel Silvestre en Velvet. Esto es un negocio y Antena 3 quiere protagonistas con tirón para sus series y eso implica que sean guapos y atractivos, pero el tema de sus dotes como actores queda en un segundo plano.

En una serie con tantos personajes como los que nos presentó Bajo sospecha destaca su buen cásting. Siempre se tiene mucho más libertad en la elección de los secundarios que, como antes decíamos, en la de los protagonistas. Aquí encontramos a Alicia Borrachero, que se llevó numerosos piropos en Twitter, a Melani Olivares, a Pedro Alonso, a José Ángel Egido, a Gloria Muñoz, a Natalia de Molina o a Armando del Río, muchos de ellos asociados a otras ficciones de Bambú Producciones.

Si bien Bajo sospecha comenzó mostrándonos a la familia Vega, pues el detonante es la desaparición de la niña Alicia Vega, a los pocos minutos la atención se centró en los policías infiltrados a los que dan vida Blanca Romero y Yon González que fueron los que llevaron el peso del piloto. Se echó en falta algo más de familia y menos de ellos, supongo que se subsanará en los siguientes capítulos. En mi ignorancia sobre los procedimientos policiales, me pareció raro que dos agentes se infiltren para un caso de una desaparición de una menor -hasta ahora había visto infiltraciones por temas de narcotráfico o terrorismo-.

Las comparaciones son odiosas, pero se activan cuando te inspiras en series que tienen una cierta popularidad. Se vieron muchas cosas de Broadchurch, pero no a Olivia Colman y David Tennant, y también de The Killing, cada uno que tome su versión, yo, como espectadora de la estadounidense, vi similitudes, pero no a Mireille Enos y Joel Kinnaman. Otros en Twitter se acordaban de Desaparecida que emitió La 1 y alababan el trabajo de Miguel Ángel Solá y de Esther Ortega como Guardias Civiles que investigan el caso de una adolescente desaparecida. Ramón Campos, creador y productor ejecutivo de Bajo sospecha, también lo fue de Desaparecida.

Luego está lo de siempre: el tiempo. Llega un momento en el que empiezas a mirar el reloj y deseas que el capítulo acabe. Lo que está claro es que la tensión no se puede mantener durante tantísimos minutos y de esto pecan casi todas las series españolas, pues son las exigencias que marcan los grandes grupos televisivos.

En conclusión, el tema no es original, la duración es excesiva, por lo que su baza es crear la intriga para fidelizar a los espectadores cada semana y en esta misión complicada, mucho tienen que ver sus actores.

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