21 enero 2016 Crítica, Estrenos, Internacionales, Profesionales, Programación, Series

Billions, Lewis contra Giamatti

Billions es básicamente una historia de ambición con una lucha de egos entre sus dos protagonistas que se oculta bajo la búsqueda del éxito empresarial y de la justicia, respectivamente. Damian Lewis es el que tiene los billones y Paul Giamatti tiene el “poder legal” con su cargo como fiscal de Estados Unidos en el distrito Sur de Nueva York, con jurisdicción sobre todo los casos perseguidos por el fiscal de los Estados Unidos. Tal vez en España esto no nos diga mucho, pero The New York Times calificaba esta oficina como uno de los clubes más poderosos de Nueva York.

El piloto presentó a los personajes, con los que por ahora es difícil empatizar, y un universo masculino en el que los personajes femeninos, por ahora, son meros accesorios. El sonriente, atractivo y exitoso Bobby “Axe” Axelrod (Lewis) tiene una cara b que estamos deseando conocer y un pasado traumático relacionado con el 11S que le persigue. Chuck Rhoades (Giamatti) proviene de una familia acomodada con amigos y conocidos que han jugado como han querido con las leyes. Conoce las tretas de los poderosos y está deseando poder tirar de un cabo para desenmascar a Axelrod.

La rivalidad no solo afecta a sus trabajos, sino a su vida privada, ya que la esposa de Rhoades trabaja desde hace quince años con Axelrod como psiquiatra de su empresa. El fiscal quiere que deje el puesto y ella se lo plantea, pero intuimos que hay muchas cosas que le unen a su jefe y le resulta muy difícil cortar ese cordón umbilical. Este está casado con una enfermera irlandesa que quizás tenga más estilo que la mujer de Ray Donovan, también se puede ver en Showtime, pero parece mucho más peligrosa que Abby Donovan.

Las dos parejas tienen hijos de edades similares, todos ellos por debajo de los quince años. A priori, creo que esta cifra es interesante para saber de dónde vienen los personajes protagonistas. La serie tiene una buena factura, estupendas interpretaciones -muchos defectos se camuflan cuando tienes a dos protagonistas con tanto gancho- y se puede decir que se engloba en un modelo en el que prima el diálogo y no tanto la acción. No esperéis ver algo como “Mr. Robot”, esto se parece mucho más “House of Cards” o a “El ala oeste de la Casa Blanca”. Su mayor potencial: el duelo interpretativo entre Paul Giamatti y Damian Lewis.

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