11 febrero 2016 Crítica, Estrenos, Profesionales, Series

Buscando el norte, "ni fu ni fa"

Buscando el norte se estrenaba ayer en simulcast en Atresmedia con 4,2 millones de espectadores, casi 3,5 millones de ellos en Antena 3 donde rozaba la cuota del veinte por ciento de share. Estos datos eran suficientes para vencer a Ocho apellidos vascos en Telecinco y a En la tuya o en la mía en La 1. Algo obvio es que los estrenos atraen a espectadores que no verán el segundo capítulo de la serie, la duda siempre es: ¿cuántos dejarán de verla? y también puede ocurrir que los que pierdan el interés se vean superados por los que se enganchen, sí, es más raro. En el caso de esta serie todo indica que se encontrará en el primer grupo.

En la presentación de los personajes no tardaron mucho en mandarnos a los hermanos protagonistas a Berlín y allí se sucedieron una serie de casualidades que unieron de un modo u otro a todos ellos en la capital alemana. Nos contaron y mostraron cómo serán las relaciones entre ellos que se basarán en lazos familiares, de amistad y de trabajo queriendo aunar la comedia con un tono dramático (sin exagerar) que no llegó a cuajar.

Seguro que encontráis muchas series de las que disfrutar antes que de esta, pero también es cierto que si os sentáis cansados ante la tele y os ponéis a verla probablemente no os molesteBuscando el norte se queda en “ni fu ni fa”. En algunos momentos, su tono es bajo y en otros mejora. Las interpretaciones son tan irregulares como muchas de las secuencias y la empatía hacia los personajes es escasa. Tira de tópicos, lo suponíamos, pero en la mayor parte de las ocasiones no hace gracia cuando debe hacerlo. Antonio Velázquez queda en evidencia ante Belén Cuesta que es lo mejor de la serie. Silvia Alonso se defiende bien, al igual que Fele Martínez y Manuel Burque lleva la gracia ya puesta de casa.

La ansiedad del piloto se ve en los diálogos que cuentan muchísimas cosas para que sepamos quién es quién en tiempo record y sigue la mala costumbre de enfatizar ciertos hechos de un modo exagerado para luego mostrarnos una resolución obvia porque ya se ha “contado” antes al insistir tanto. Resulta un acierto que haya apostado por mostrar lo denso que es el alemán y los conflictos que trae la barrera idiomática.

Sabemos que grabaron en Berlín y los exteriores dan aire a Buscando el norte. Esto es bueno, pero tras el primer capítulo… ¿cuántos exteriores podremos ver? Seguro que encontráis muchas series de las que disfrutar antes que de esta, pero también es cierto que si os sentáis cansados ante la tele y os ponéis a verla probablemente no os moleste. A mí me dejó con una sensación “neutral”, el “ni fu ni fa” de antes.

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