23 noviembre 2016 Crítica, Estrenos, Profesionales, Series, Telecinco

Lo que escondían sus ojos produce antipatía

Lo que escondían sus ojos se estrenó ayer en Telecinco con 3.348.000 y 19,3% de share y no pudo superar a MasterChef Celebrity en La 1, que logró 3.222.000 y 23%. Pero, más allá de las audiencias, la historia de amor entre una aristócrata y un ministro de Franco produce antipatía, es decir un sentimiento de aversión hacia sus protagonistas.

En el primer capítulo se mostró una España que vivía en una burbuja alrededor del poder que tenían unos cuantos, olvidándose del contexto en el que se encontraba el país, excepto por unos cuantos y breves apuntes. Sí, ya lo sabemos, la historia de amor es centro de todo, pero, ¿quién puede empatizar con semejante romance sabiendo que sus protagonistas son una aristócrata casada por conveniencia, estirada y fría y sobre todo, un ministro franquista que tiene un currículo muy “extenso”? Mediaset España es un grupo televisivo privado, pero de verdad, ¿esta historia debía ser contada o al menos contada así centrándola en un hecho y mostrando tan poco el contexto histórico en el que ocurrió?

El empeño en poner rostros bellos y mediáticos a la cabeza de estas producciones es una costumbre muy extendida y se basa en la suposición de que la ficción se verá por ese motivoAsumiendo que se ha contado y se ha rodado una miniserie, tan fácil es no tener ninguna simpatía hacia Sonsoles de Icaza y Serrano Suñer como difícil es dejar pasar la mala interpretación de Rubén Cortada, que sigue con su acento cubano a cuestas, y la de Blanca Suárez. El empeño en poner rostros bellos y mediáticos a la cabeza de estas producciones es una costumbre muy extendida y se basa en la suposición de que la ficción se verá por ese motivo y por su tirón en redes sociales. Sin embargo, también existen, tal vez solo unos cuantos, espectadores con criterio, cansados de esta metodología que “canta” aún más cuando en el proceso de cásting sí se elige a secundarios solventes que dejan sistemáticamente en fuera de juego en cada secuencia a Suárez y Cortada, pero que carecen de esos cuerpos y caras.

¡Qué difícil se hace ver una serie cuando te caen mal sus protagonistas y cuando observas que se está ensalzando una época en la que España vivía una dictadura! En las redes sociales algunos la comparaban con “El tiempo entre costuras” y a simple vista, se podría tener la tentación de compararlas dejando a un lado que una es una historia de ficción y la otra está basada en hechos reales. Sira Quiroga es un personaje lleno de matices y luchador que se enfrenta a los acontecimientos que le suceden con valentía e independencia. Es un notable retrato de una mujer valiente adelantada a su tiempo y dueña de su destino. También es de justicia recordar la brillantez de Adriana Ugarte al hacer creíble un personaje de semejante entidad. Nada de eso se vio ayer en Sonsoles de Icaza ni en Blanca Suárez.

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