27 noviembre 2008 Audiencias, Crítica, Nueva temporada, Reality show, Telecinco

Mercedes Milá

A mediados de septiembre comenzó la décima edición de Gran Hermano en España, desde hace unas cuantas siempre me preguntó: ¿cuál será la última? La respuesta es incierta, lo desconozco, pero lo que puedo decir tras los datos de audiencia es que ésta no será la última.

Una temporada más Telecinco ha conseguido rentabilizar el reality, retroalimentándolo a través de sus programas, como hace habitualmente, y acompañándolo de un excelente casting. Lo cierto es que la realidad supera a la ficción y este programa nos lo muestra claramente.

Por la mañana, Ana Rosa comenta las idas y venidas de los concursantes en la casa; tras el informativo, Jorge Javier Vázquez se hace cargo del resumen diario; los martes, a las nueve y media, Mercedes Milá, cada vez más engullida por su papel, presenta la gala y los domingos, de nuevo, Jorge Javier Vázquez modera el debate. Una parrilla completa para saturar a los fieles de Telecinco con las historias de la famosa casa y los que quieren más, tienen el canal 24 horas en Digital + e internet.

En cuanto a los concursantes, he de felicitar a los psicólogos y responsables del cásting por sus elecciones: egocéntricos, inestables, reprimidos… Las personalidades clásicas que se buscan en un reality de este tipo, aderezadas con distintas apariencias físicas en esta edición: una chica china, una jubilada, una persona de pequeño tamaño y otros inclasificables como Palomares y Julito.

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