19 septiembre 2014 Estrenos, Profesionales, Programación, Reality show, Telecinco, TV y sociedad

Gran Hermano 15 comienza con un torero, una cabra y Mercedes Milá en la casa

Hay que reconocer que el cásting de la decimoquinta edición de Gran Hermano ha sido bueno. Cuando entraban los primeros concursantes, daba la impresión de que habían hecho un repaso de temas candentes en la sociedad y habían metido a personas que los representaban en la casa: torero y apoderado, mujer musulmana del barrio de El Príncipe, mujeres víctimas de la crisis en paro, chico gitano, chica que no soporta el maltrato animal… A estos se les unían algunos prototipos que nunca faltan: los que dan el toque gracioso, frívolo y “bello” al programa.

Los primeros que entraron en la casa fueron Luis y Francisco, el torero y su apoderado de Ronda. Uno decía poco y el otro soñaba con adelgazar y aseguraba, mientras conducía su Ferrari que a sus 47 años nunca había discutido con nadie. Algo que sonaba extraño porque los absolutismos siempre lo suenan y porque su trabajo levanta mucha controversia. Solo había que leer en Twitter la oposición de la mayoría de los tuiteros a la entrada de un torero con exconcursantes como Álvaro de Gran Hermano 14 o Judit, ganadora de Gran Hermano 9 pronunciándose contra el maltrato animal.

Entre un grupo de aspirantes a entrar en la casa se encontraron Paula, una chica hawaiana de Barcelona, que ya ha sido comparada con “Fresita”, y José, alías Papirrín-tin-tin, un mexicano afincado en Bacelona, con mucha marcha. Ambos formarán pareja. Mientras tanto nos presentaron a dos “supuestas” limpiadoras del programa que en realidad eran concursantes. De córdoba llegaban las hermanas Loli y Mayca que, contaban tras quedarse en paro, habían trabajado en todo lo que les había salido.

Shaima llegaba en taxi hasta Guadalix de la Sierra. Tras el éxito de El Príncipe a Telecinco le ha venido como anillo al dedo poder incorporar a un habitante del barrio ceutí. A simple vista poco tiene que ver Fátima (Hiba Abouk) con la concursante. Finalmente, Paco, el taxista más dicharachero de Gran Hermano, se convertía en el compañero de la joven. Hay que recordar que Juanjo Mateo, también taxista, ganaba la sexta edición del reality.

Después quedaban por entrar dos parejas de primos hermanos: los atractivos deportistas valencianos, Jonathan y Juan Manuel, con sus barbas a lo “hipster”, a los que el apoderado taurino denominó relajados por su manera de vestir, y las de Albacete, Yolanda y Alejandra, una maestra y la otra azafata, imagen de la simpleza y frivolidad más absoluta, algo imprescindible en Gran Hermano.

No nos olvidamos de la pareja de amigos formada por el, en apariencia, atormentado Omar y su inverosímil amigo Vitín que quieren ejercer de embajadores de Carabanchel en el mundo. A esta pareja se les unió un chico gitano llamado Alfredo, hermano de Omar (por parte de padre) y de Vallecas. Por ahora, el de Carabanchel ha decidido no contar nada al de Vallecas.

El joven gallego, Hugo entró con su cabra Rubia. Además de cachondeo y bromas diversas, en Twitter, la entrada de la cabra generó comentarios orientados a la falta de necesidad de meter animales en la casa que se estresan y lo pasan mal. Así lo reconocía el concursante que decía que la veía nerviosa. ¡Lógico!

Finalmente entraba Azahara, una malagueña que aseguraba que le pone enferma el maltrato animal y que se declaraba firmemente antitaurina. Ella veía toda la gala sentada entre el público y sabía todo lo ocurrido, pero como en otros casos no puede contar nada. Mercedes Milá le decía que debía decidir a qué pareja o trío unirse. Lo último que vimos fue a la presentadora entrando a la casa para pernoctar allí junto a una gallina -innecesario, una vez más-.

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