14 mayo 2014 Antena 3, Crítica, Estrenos, Profesionales, Programación, Series

Sin identidad, una apuesta valiente con riegos y limitaciones

Ayer estrenaba Antena 3 “Sin identidad”, una nueva apuesta de ficción española producida por Diagonal TV, desde fuera sin querer profundizar demasiado en la trama, antes de tiempo, la serie presentaba una clara influencia de “Revenge” que se maquillaba con una línea que volvía a incidir en el tema de los “niños robados”. Ya se sabe que en Estados Unidos si les gusta una idea, llaman y la compran, sino que les pregunten a los responsables de “Los misterios de Laura” o “Polseres vermelles”, pero aquí los medios son otros y si algo gusta, se suele tomar una pizquita de su esencia sin pasarse…

Saliendo del tema “ha copiado esto o se parece a lo otro”, nadie pueda negar que en “Sin identidad” llama la atención por su reparto. Encabezado por Megan Montaner -que ya demostró tras su paso por El secreto de Puente Viejo que se merecía ser la protagonista de una ficción en prime time y que ayer dejó patente su talento– que está acompañada de veteranos tan solventes como Jordi Rebellón, Tito Valverde o Elvira Mínguez y de otros rostros populares como Lydia Bosch, Daniel Grao, Miguel Ángel Muñoz o Eloy Azorín -sin olvidar que Victoria Abril y Verónica Sánchez se incorporan en el segundo episodio-.

No hay que negar que el comienzo de la serie fue valiente. No es fácil con los presupuestos que se manejan en España, recrear varios escenarios en China y en Rusia. “Sin identidad” se atrevió y seguramente a los espectadores acostumbrados a ver series estadounidenses en cadenas convencionales o de cable les chirriase, pero el mérito está ahí y pasaron la prueba con el riesgo que conllevaba.

Varios temas de ambientación quedaron en evidencia. Como idea estuvo bien situar el año 2001 con el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York y que un personaje estuviera allí. Pero, podrían haberse documentado y descubrir que ese día hizo mucho calor y que todos íbamos en tirantes o manga corta. Los protagonistas se empeñan en abrigarse como si fuera el mes de noviembre. Puede ser que los ricos suden menos, es una teoría como otra cualquiera. Además de elementos anacrónicos como los autobuses urbanos azules en Madrid, llama la atención que a María Fuentes (Megan Montaner) la operen y parezca la misma persona que antes. A esto se suma el hecho de que el personaje tuviera 27 años en 2001 y naciera en 1974 -esto supone que en el presente tendría casi cuarenta o cuarenta años. Frivolizar con el tema de las cárceles en China está fuera de lugar, pero quién diría que estuvo en una de ellas, pues parece que la congelaron, ya que los años no han pasado por ella. Sí, se diría que se conserva en formol.

Llegamos a un punto recurrente en las series españolas, se hacen largas, muy largas y más cuando tienes que prestar atención como es el caso de esta -donde no se abusa hasta la extenuación de los diálogos como en otras ficciones nacionales y se arriesgan con la narración en imágenes. En Twitter se quejaban, pero deberían saber que las cadenas no comprarían nunca una serie de 42 minutos como en Estados Unidos porque quieren llenar el espacio que en aquel país compartirían dos ficciones con una, es así. Sí, se pierde tensión; sí, el cerebro desconecta y sí, te preguntas por qué vas a aguantar esta serie si en el mismo tiempo te puedes ver dos estadounidenses…

A pesar de todo, la apuesta es valiente: toma riesgos lo que hace que tropiece con algunas limitaciones. Afortunadamente la audiencia respondió y rozó los cinco millones de espectadores, sin embargo, la reacción ante el segundo capítulo será mucho más decisiva en relación a su futuro. Con sus pros y sus contras es un buen intento, a mí me gustan este tipo de series, así que seguiré viéndola para ver qué caminos toma.

Podéis seguir Telelocura en Twitter (@Telelocura)

También te puede interesar

Comentarios

Enlaces y trackbacks

  1. Bitacoras.com 14 mayo 2014

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *