25 octubre 2011 Cancelaciones, Crítica, Estrenos, Internacionales, Nueva temporada, Profesionales, Series

Los remakes han sido una pasión histórica de la televisión estadounidense. Y es que rehacer un productor anteriormente ideado y desarrollado, siempre ha parecido una vía fácil para los ejecutivos y los estudios, tan dados siempre a premiar las falsas promesas de notoriedad y a nutrir la falta de ideas. Ya fuera tomando ideas de antiguos éxitos o bebiendo de las ficciones internacionales, la pequeña pantalla se ha empeñado una y otra vez en copiar propuestas, trasladándolas a otro ambiente, pero las reconversiones no siempre han sido del todo acertadas.

Desde hace unos años, las productoras y los canales tratan de aprovechar cualquier oportunidad para ordenar un nuevo remake que parece llamado a triunfar y, sin embargo, temporada tras temporada, las propuestas siguen fracasando estrepitosamente. Las nuevas Los Ángeles de Charlie o Free Agents, por ejemplo, son solo una muestra de los primeros cadáveres otoñales. ¿Cuál es el secreto para copiar con éxito?¿Por qué ficciones reconocidas internacionalmente no vuelven a triunfar cuando se revisitan en otro tiempo u otro espacio?

La televisión británica, concretamente, ha sido desde hace décadas un filón enorme para los estadounidenses. Un Hombre en Casa y Los Roper tuvieron en su día una longeva y reconocida adaptación estadounidense de la mano de Apartamento para Tres y sus variados spin-off. Till Death Us Do Part se trasladó al otro lado del charco con All in Family, que estuvo casi una década en pantalla y se convirtió en un ejemplo para toda la comedias hecha posteriormente. Incluso Bill Cosby se atrevió en los noventa a beber de One Foot in the Grave con la americanizada Cosby. Sin embargo, en una época donde BBC América y otros canales de cable dan la oportunidad a los norte-americanos de ver las series extranjeras en sus casa, y la existencia de Internet ha roto las fronteras interpuestas por los canales, esta estrategia facilona ha dejado de funcionar, por mucho que los productores se empeñen una y otra vez con producciones británicas de primer orden, el noventa por ciento de las veces más brillantes que sus copias.

La excepción que confirma la regla es The Office, ese inaudito animal televisivo convertido en el producto inglés insigne que ha dado un sinfín de derivados en muy diversos países. No obstante, los comienzos de la adaptación de la NBC no fueron demasiado espectaculares en cuanto a cifras de audiencia, que solo lograron regularse cuando sus tramas comenzaron a ramificarse y empezó a olvidarse el modelo inglés, dando un mayor relieve a los secundarios de la oficina. Ricky Gervais y Stephen Merchant están además tan envueltos que han dirigido, guionizado e incluso han sido invitados en algunos de los episodios. Como decimos, ésta es la excepción que confirma la regla. El resto solo muertes anunciadas y entierros precipitados.

Free Agents es solo la muestra de esta temporada de cómo no adaptar el humor inglés (lanzado en pequeñas píldoras en temporadas de media docenas de episodios), pero éste no será ni el primer ni el último fracaso que venga de Europa. La misma cadena del pavo real tiene una patata caliente en Prime Suspect, adaptación de una serie de aplaudidos tele-filmes adultos protagonizados por Helen Mirren, ahora convertidos en un drama policíaco sin personalidad con una protagonista sin tanta garra ni personalidad. Pero esta temporada no es, ni mucho menos, la primera en la que las cadenas lo pasan mal para estirar sus producciones británicas más allá de los primeros meses.

CBS dio carpetazo a la comedia musical pre-Glee Viva Laughlin! a la primera de cambio, aún habiéndose basado en la aplaudida (y efímera) Blackpool e incluso contando con un reparto en el que aparecían caras como las de Hugh Jackman y Melanie Griffiths. Un año después, tampoco el procedimental paranormal Eleventh Hour funcionó como debería y no llegó a completar temporada. NBC tampoco tuvo mejor suerte con la romanticona Coupling y a ABC se le resistió su versión de Life on Mars, una gran serie de culto que todo el que la quería ver ya la había visto por otros medios y que finiquitó dando una vuelta de tuerca importante a las tramas. La muy digna adaptación española La chica de ayer no corrió mejor suerte. En las cadenas menores, MTV no pudo estirar el chicle de la polémica Skins, mucho más comedida que su homónima inglesa. Por no hablar de pilotos como los de Spaced, Absolutely Fabulous, Football Wives, The IT Crowd o The Thick of it que ni siquiera pasaron del primer episodio. En lo único que siempre ganan las adaptaciones estadounidenses, es que sus protagonistas son más atractivos.

La comedia y el drama británico, referente en la televisión mundial, parece que no está hechos para adaptaciones foráneas, aunque el cable estadounidense tiene en estos momentos dos excepciones que, aunque no demasiado apabullantes, se mantienen en antena. SyFy cuenta en su parrilla con los adolescentes sobrenaturales de Being Human. Showtime, que en su momento también adapto con buena mano Queer as Folk, tiene entre sus manos un drama igual de rompedor y poco convencional, Shameless que protagoniza William H. Macy. No obstante, una moda que está funcionando mucho mejor al cable es adaptar series no anglo-parlantes venidas de países más remotos y de cuya existencia el público no conoce tan de primera mano. En Terapia de HBO (venida de Israel), The Killing de AMC (nacida en Dinamarca) y la reciente Homeland de Showtime (con origen israelí, de nuevo) son un buen ejemplo, mientras que BBC hizo lo propio con el famoso detective literario sueco (con variadas adaptaciones audiovisuales escandinavas) Wallander, al que puso el rostro de Kenneth Branagh. Todos son productos que, con sumo cuidado y respeto al original, han logrado adaptar al sistema estadounidense con muy buen tino y calidad de sobra.

Si los remakes británicos han tenido mala suerte, los de obras pasadas tampoco han corrido mucha mejor fortuna. Los Ángeles de Charlie simplemente no ha sabido adaptarse a los tiempos. La original era un canto a la televisión de los 70, donde primaba el estilo de una pequeña pantalla todavía en su aprendizaje, un entretenimiento menor sin pretensiones que no ha sabido envejecer. Ese aire pulp se tradujo en humor y parodia en la trilogía cinematográfica, pero esta tercera encarnación de ángeles ha querido volver a la acción “seria”, y el intento no ha salido bien. Por supuesto, hay excepciones como Battlestar Galactica, que supo tomar esa ambientación cutre para darle un giro de tuercas y convertirse en un animal muy diferente, con la forma de un clásico de la ciencia-ficción. O Hawaii Five-0, que supo sacar lo mejor de la original y transformarlo en un procedimental a lo CSI de los que tanto gusta a la audiencia de CBS. Incluso 90210 consiguió salir de la sombra de Sensación de Vivir, y solo entonces su audiencia comenzó a fidelizarse, asemejándose ahora a un Gossip Girl del montón. Aunque lo parezca, solo la nostalgia no puede vender el producto. Hay que saber crear algo nuevo, adaptado a los tiempos, a la televisión más competitiva y cinematográfica del siglo XXI.

Pero, por cada éxito, hay un soporífero relanzamiento de Melrose Place con las estrellas de ayer y hoy; un bochornoso nuevo Coche Fantástico; un V que no dio todo lo que prometía a sus fans clásicos o Wonder Woman o The Rockford Files, que se tuvieron que conformar con pilotos de los que incluso sus productores se avergonzaron. Todavía tendremos que esperar unos meses para saber si Dallas consigue quitarse la losa de su hermana mayor, aunque tenemos confianza, ya que el estilo culebronesco al que esta producción dio origen sigue muy vivo en las pantallas televisivas, y las familias disfuncionales siguen gustando mucho.

Sea como sea, esta visto que los remakes no son lo más provechoso del mercado televisivo americano y, aunque se ahorren en buscar nuevas ideas, desconocemos la pasión de los productores por ponerse a copiar una y otra vez, para acabar con el mismo resultado. Una franquicia establecida no siempre es sinónimo de éxito, de hecho casi nunca lo es. A alguien no le enseñaron en el colegio que copiar está mal. Aunque todavía es peor copiar, y seguir suspendiendo. ¿Cuál será el próximo intento rocambolesco de rehacer una idea que estaba muy bien en su letargo, con la memoria intacta?

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