25 mayo 2017 Crítica, Profesionales, Programación, Series, Telecinco

Perdóname, Señor resulta tan entretenida como predecible

Perdona, Señor se estrenó ayer en Telecinco y consiguió liderar la noche del miércoles con 3.117.000 espectadores y un 19 de cuota de pantalla por encima del estreno de Antena 3 “Lo que la verdad esconde: El caso Asunta” que logró 2.553.000 espectadores y 15,9% de share. La serie no muestra nada que no hayamos visto millones de veces, pero resulta entretenida. Eso lo agradecen los espectadores que disfrutan de la televisión sin más como medio de ocio y aquellos que a las 22:40 horas de la noche tienen el cerebro más que desconectado. El comienzo del prime time en España y la duración de las series son verdaderos lastres para poder seguirlas con una mínima atención. Al final verlas en diferido siempre será una mejor opción sí se tiene interés en lo que cuenta.

En el caso de Perdona, Señor sabemos que es una miniserie por lo que ya cuenta con un final cerrado y también grabado, algo que se está convirtiendo en habitual en televisión y que facilita que los espectadores sean fieles, ya que saben cuándo va a acabar. Mediaset España anunció y anunció su nueva ficción tanto que resultó cansina y mandó un mensaje subliminal de que tanta promoción se podría deber a su falta de confianza en el producto final. ¿Qué se puede decir? Resulta entretenida, incluso bastante entretenida, pero tanto como predecible.

Perdóname, Señor resulta tan entretenida como predecible

Además de imaginarnos un final, las secuencias hablan por sí solas y adelantan lo que iba a ocurrir en el primer capítulo. Esto facilita que sea seguida y dice claramente a la audiencia lo que les va a ofrecer y los que no. Los amores prohibidos, los secretos familiares y las luchas por el poder harán que muchos encuentren influencias aquí y allá. Pero está claro que dos series emitidas por Telecinco vienen a la mente de inmediato: El Príncipe y Sin tetas no hay paraíso, además de la película “El niño”.

Lo bueno de las miniseries es que el final está marcado y eso facilita la contratación de ciertos actores que nunca se comprometerían con un proyecto de duración indefinida, como lo es una serie convencional. En este caso se encuentra Paz Vega que se desenvuelve de forma notable en su papel de monja que regresa al que fue su hogar y donde dejó varios temas abiertos que siguen latentes en su vida. Stany Coppet vuelve a hacer de “malo elegante” y Jesús Castro cierra el trío protagonista evidenciando su fotogenia y buenas aptitudes para la acción, pero aún le queda que mejorar. A destacar el trabajo de Antonio de la Torre, siempre polifacético y acertado, José Manuel Seda, Pau Cólera y Silvia Marty.

En conclusión esta serie gustará a los espectadores que buscan entretenimiento sin más y grandes dosis de amor, odio y demás pasiones terrenales y dejará tibios a los acostumbrados a ver ficciones originales, innovadoras y con “algo” distinto.

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