11 enero 2017 Crítica, Profesionales, Programación, Series

Pulsaciones, una valiente propuesta que lidera en su estreno

Pulsaciones sorprendió ayer porque, a pesar de que ya conocíamos el tema tan delicado que iba a tratar, su manera de exponerlo fue creíble. No cayó en lo fácil y el desarrollo del primer capítulo mostró la valentía de esta ficción. En una noche complicada consiguió liderar sobre ofertas tan fuertes, a priori, como MasterChef Junior en La 1 (2.524.000 y 15,7%) y Gran Hermano VIP 5 en Telecinco (1.769.000 y 14,1%), sin olvidarnos del mal estreno de Tú sí que sí en laSexta con Cristina Pedroche (872.000 y 5,7%) y la buena acogida a la nueva temporada de En el punto de mira en Cuatro que fue otra de las sorpresas de la noche (1.375.000 y 8,1%).

La serie escrita y dirigida por Emilio Aragón arrancó con 3.011.000 espectadores y 17,1% de cuota de pantalla y en este resultado influyeron varios factores de los que el segundo capítulo carecerá: el efecto “estreno”, normalmente los segundos capítulos suelen obtener audiencias inferiores, o la escasez de publicidad que permitió que los televidentes siguieran el episodio cómodamente sin apenas interrupciones, a excepción de una de cinco o seis minutos.

Comenzando de lo general a lo particular, Pulsaciones se sitúa por encima de la media de la ficción televisiva española por su factura y sus pretensiones. Está bien rodada y la historia aceptablemente contada, a pesar de la horrorosa presentación de los personajes de Meritxell Calvo y Juan Diego Botto en la que se incurrió en un error básico de tantas y tantas series que es la ansiedad por contarle al espectador en un par de minutos datos y datos sobre estos para que los ubique cuanto antes y no se pierda -y la cadena no lo pierda como espectador-, a pesar de que nunca ayuda a la calidad de la serie y queda como “un pegote de cuidado”.

Comenzando de lo general a lo particular, “Pulsaciones” se sitúa por encima de la media de la ficción televisiva española por su factura y sus pretensiones.En cambio, la rama de la historia que protagonizan Pablo Derqui y Leonor Watling se presentó bastante mejor con mayor minimalismo y credibilidad. Ella realiza una notable interpretación, pero él recoge el peso de la serie de manera fantástica. Derqui es el gran acierto del cásting realizado por el prestigioso Luis San Narciso junto a Tonucha Vidal y Andrés Cuenca. En cuanto al resto de protagonistas, a Juan Diego Botto, los años le han mejorado increíblemente, mientras que Meritxell Calvo tiene aquí una gran oportunidad para darse a conocer, pero en este piloto, su actuación fue irregular, algo que se percibió con mayor intensidad porque su papel tiene mucho peso. Poco se puede decir aún de Ingrid Rubio que apenas participó en este primer capítulo.

La elipsis que se marca Pulsaciones a mitad de capítulo desconcierta y resquebraja su estructura durante unos cuantos minutos. Cuesta volver a situarse en la acción y esto es quizás lo peor del episodio. En cuanto a su presentación, ciertamente lo que va a ocurriendo, puede resultar previsible, pero está bien contado, mostrado e interpretado y el tema de “La memoria del corazón” es un buen gancho para desarrollar un thriller.

En cuanto a los detalles pequeños, personas aseadas que viven en la calle es posible encontrarlas, pero los gatos blancos que viven en la calle, sobre todo cuando son bebés, casi nunca están blancos si no tienen a su madre cerca porque aún no han aprendido a limpiarse por ellos mismos. Es dificilísimo tirar según que cosas a las papeleras de la ciudad de Madrid por su escasa abertura, así que sacar la pulsera como hace el personaje de Juan Diego Botto, en la vida real resultaría más que complicado. De verdad, ¿es necesario ver cómo se rompe un vaso con leche cuando al personaje de Meritxell Calvo le dan una terrible noticia? Lo del vaso de leche está tan visto…

Antena 3 se ha lanzando y ha apostado por una propuesta valiente con una buena factura en conjunto, pero que no cuenta con protagonistas mediáticos ni con tramas “almibaradas”, “edulcoradas”, “coloreadas”… -algo se ha convertido en un sello distintivo en algunas de las últimas producciones de ficción de la cadena- y que, a pesar de lo que cuenta, se posiciona como una de las series más realistas de los últimos tiempos. Sí, merece una oportunidad.

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