20 julio 2016 Crítica, Estrenos, Profesionales, Talent show, Telecinco

Quiero ser, un despropósito que enciende las redes sociales

La audiencia del estreno de “Quiero ser” solo reafirma lo que parecía antes de que se estrenara: un despropósito, que encendió las redes sociales, y después de verlo, se puede afirmar que podría haber sido peor en cuanto a cifras. No descubrimos nada al apuntar que el concepto se parece bastante a Cámbiame con tres “coaches” (Dulceida, Madame de la Rosa y Cristo Báñez a lo Natalia Ferviú, Cristina Rodríguez y Pelayo Díaz), Sara Carbonero en el papel de Marta Torné y con participantes que en teoría aspiran a vivir de su imagen, pero que parecen concursantes de un reality o docu-reality de Mediaset.

Se anunciaba que habían elegido a seis participantes entre 3.000 candidatos y se definía como el mayor talent show de moda, eso ya sonaba como una osadía en toda regla, pero esperábamos que sus perfiles fueran algo distintos a lo que hemos visto en otros programas de Mediaset España, no fue así. Imposible no pensar en Gran Hermano, Mujeres y Hombres y Viceversa, ¿Quién quiere casarse con mi hijo? o incluso, Quiero ser monja

El reclamo del programa era la presencia de Sara Carbonero y su cambio de registro y lo cierto es que de la toledana hay poco en el programa. Se limita a dar paso a los distintos bloques y poco más -ahora entendemos cuando afirmaba que Quiero ser se grababa en menos de una jornada de trabajo. En un momento dado, se olvida que forma parte del espacio lo que es hasta bueno para ella. Todos sabemos que la que fuera presentadora de deportes no tiene una necesidad imperiosa de trabajar y menos ahora que acaba de ser madre y vive en Oporto. Ella ya contaba en un acto publicitario que el proceso se aceleró y que no esperaba que el programa se estrenase tan pronto.

Quiero ser transmite frialdad y no consigue conectar ni con los más fieles espectadores del canal. Su futuro no pinta nada bienSuponemos que las personas con criterio del grupo televisivo al ver el piloto, sí, al que dieron luz verde, decidieron estrenarlo cuando antes para llevarse el batacazo en verano que duele mucho menos que en otoño, al comienzo de la nueva temporada televisiva.

Eso sí el programa consiguió indignar en las redes sociales y dar lugar a muchísimos comentarios. Molestó a las personas que aman la moda y que ven el hecho de vestirse, algo más que salir de compras y llenar los armarios de ropa. También alucinó a los dietistas-nutricionistas con la mezcla de conceptos y los consejos equivocados que lanzó la coach Madame de la Rosa. Tampoco se salvó de frivolización la práctica de deporte que se ilustró con un par de carreras por el Retiro -con la experta en moda antes citada corriendo maquillada- y un poco de hula hoop.

Sabemos el tipo de televisión por la que apuesta Telecinco, pero si otros de sus programas tiran de los mismos mimbres, al menos despiertan sentimientos con los que se identifica su audiencia -solo hay que ver el drama continuo al estilo talk show clásico en el que el se ha convertido Cámbiame donde los cambios parecen ir destinados al que haya tenido una vida más desgraciada. En este caso, Quiero ser transmite frialdad y no consigue conectar ni con los más fieles espectadores del canal. Su futuro no pinta nada bien.

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