6 diciembre 2012 Docu Reality, La Sexta, Profesionales, TV y sociedad

Hace unos días os contábamos que dos de los restaurantes que había intentado salvar Chicote habían cerrado, además también os informábamos de que ya se buscan nuevos establecimientos para la segunda temporada. Pero, esta noche tendremos que ver si se emite el programa -grabado en junio- donde el chef se trasladaba a Euskadi para visitar el restaurante bilbaíno “La Reina del Arenal” y “Opila”, una panadería-bistró-cafetería, ya que amenazan con denunciar si esto se lleva a cabo.

“Será uno de sus retos más complicados”, anuncia la web del espacio. “Los empleados a los que Chicote tratará de ayudar no atienden a sus consejos e incluso dudan de la profesionalidad y el criterio de nuestro codiciado chef”, asegura. Los responsables de ambos establecientos han intentando parar la emisión con acusaciones que van desde incumplimiento de contrato hasta afirmar que Chicote tuvo una conducta homófoba.

Álex Hernández y Armand Jiménez regentan desde hace ocho años “La Reina del Arenal” y su establecimiento anexo, “Opila”, en la calle Sendeja, una panadería-bistró-cafetería. Llamaron al programa porque comentan: “Nosotros teníamos problemas con el personal, queríamos hacer un reciclaje de la plantilla“. “Investigamos otras posibilidades de asesoramiento gastronómico pero se nos disparaban los precios. Optamos por Chicote, sin saber que el programa era una manipulación y una farsa”, explican.

Aseguran que durante la grabación ya se dieron cuenta de que todo era una farsa y se sorprendieron de la existencia de un guión, lo que es lógico si lo que se hace es televisión como es el caso. Cuentan que el asesoramiento fueron solo unas fotocopias, que Chicote no cocinó los platos que aparecen al final y además aseguran que el cambio de decoración fue una chapueza que tuvieron que arreglar después.

“Alegaremos que se ha trastornado la realidad, porque ellos consiguen que entres en su juego”, afirman, pero Chicote no se ha pronunciado porque en su contrato hay una cláusula de confidencialidad, la misma que deben cumplir los restaurantes. “Chicote puede ser brutote, mal hablado y lenguaraz, pero es un pedazo de pan como sabe todo aquel que le conoce”, afirma el departamento de comunicación de laSexta.

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Vía | dvocion

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