20 noviembre 2015 Programación, Reality show, Telecinco

Suso sigue a Raquel y se convierte en el noveno expulsado de Gran Hermano 16

Suso, Sofía y Marina eran los candidatos a la expulsión en Gran Hermano 16. La conquense y madre reborn no llegaba a entrar en la sala de expulsiones y el tema estaba entre los dos primeros. Como ocurría en las anteriores galas, ambos veían imágenes de su paso y de su intensa relación en la casa. El catalán reconocía que debía haber tenido más delicadeza y la navarra admitía que tenía que haber frenado antes y reconocía que se ha visto muy pesada.

Finalmente Mercedes Milá desvelaba el nombre del expulsado que era Suso con un 61,8 por ciento. De esta manera, abandonaba la casa tras su amiga Amanda y la repescada y doblemente expulsada, Raquel. Cuando llegaba al plató, se abrazaba a su madre y después Raquel ya no abandonaba el plano al no separarse de él. Antes de sentarse junto a la presentadora animaba al público que le estaba abucheando.

“Estoy súper bien. Estoy súper contento. Os lo juro”, explicaba. “Mercedes, te tengo un miedo”, comentaba. “No me ha echado la audiencia. Me he echado yo”, decía mirando desafiante al público. “Soy el más cobarde en el amor del mundo”, contaba. Durante la entrevista volvía a increpar a los presentes en plató porque aplaudían lo que decía la presentadora y no a él.

“Antes de abuchear a la gente, hay que estar en la casa. Es muy complicado ser concursante“, comentaba Suso defendiendo a Marta, aunque reconocía que no es de sus preferidas. “Me cuesta creerme un amor así”, decía sobre su relación con Raquel y confesaba que la quiere como amiga, pero necesita ver qué sucede en su relación con el Suso real que no es el que ha vivido en el reality show. Mercedes Milá le decía a la extremeña: “Os merecéis que os traten así (por Suso). Te lo digo a ti y se lo diré a la otra (por Sofía)”.

Tras ver sus enfrentamientos con Maite, le decía que le había estropeado el reality a su hija, pero la conductora de autobuses le recordaba que su hija seguía en el programa. Además opinaba que Aritz tiene tanta culpa como Han porque le ha dado pie. Entre el público se encontraba Bicky a quien Mercedes Milá descubría como la persona especial del vasco, pero ella ni lo afirmaba ni lo desmentía.

Suso se despedía muy efusivamente de Carlos y Ricky; con frialdad de Marta; a Sofía le decía que lo está haciendo bien y le mandaba ánimos; a Han le contaba que le quiere y que “todos son Han” y conseguía que Aritz se marchara del salón y que el chino se echara a llorar de nuevo. Mercedes Milá tenía que pedir serenidad y mandaba ánimos a los dos implicados en este gran drama.

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