14 febrero 2012 Audiencias, Internacionales, Series

El domingo, 12 de febrero, regresaba The Walking Dead para inciar el cierre de su segunda temporada en AMC. La vuelta de los zombies obtenía unos estupendos datos de audiencia en Estados Unidos, sin embargo no dejaba de ser un tibio regreso y ni mucho menos contaba con la acción y emoción que deseábamos ver.

Los zombies regresaban con una audiencia que rompía todos los récords del cable con 8,1 millones de personas. Entre estos, 5,4 millones se encuentran del grupo demográfico más apetecible para los anunciantes entre 18 y 49 años. Mientras que 4,4 millones pertenecían al grupo entre 25-54 años. Sin embargo, a lo largo de la noche sumaban dos millones de espectadores más, llegando a 10,1 millones.

En el capítulo siete, habíamos dejado conmocionado al grupo por el descubrimiento de lo que ocultaba el granero y ya se había resuelto el enigma de la primera parte de la temporada: el paradero de la pequeña Sophia. El octavo capítulo retoma el momento en el que nos habíamos quedado y nos cuenta una vez más cosas que ya sabemos, incide en detalles de los personajes que ya conocemos y que sabemos que el día menos pensando, ocasionarán un desastre. Queremos que llegue ese día, si tiene que llegar.

Me pareció episodio lento, sin grandes descubrimientos, que nos deja con cierta tensión, pero necesitamos algo más. The Walking Dead se ha quedado estancada en la granja y debe avanzar hacia algún lugar porque aunque los zombies sean un gancho muy atractivo, la audiencia se podría cansar. ¿Para qué queremos una temporada de 13 capítulos, si la mayoría de ellos no nos llevan a ningún lado?

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Vía | TV Line

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