Adiós a Refugiados, una serie que prometía tanto…

Adiós a Refugiados, una serie que prometía tanto…

Escrito por: Elisa Blanco   @elisiya    16 junio 2015     Comentario     3 minutos

Ayer se despedía Refugiados en laSexta con más pena que gloria. Existen varios argumentos para sentirse decepcionado con esta serie, pero uno que no es válido es el doblaje o al menos es un tema que tiene solución. Se arregla escuchándola en versión original donde ganaba mucho y poniendo los subtítulos en castellano. Decía no hace mucho Paula Echevarría en el Slim Fest de Nickelodeon que una de sus asignaturas pendientes era el inglés y que no era capaz de ver las películas en versión original, pues es algo que se consigue ni más ni menos que con la práctica, pero no solo en inglés en cualquier idioma, aunque no tengamos la más remota idea de lo que dicen.

Volviendo a Refugiados, en versión original mejoraba mucho a lo que se suma otro punto positivo que es la elección de los actores. El reparto estaba equilibrado, era solvente y se notaba que son actores con tablas o que tienen talento, espectacular la niña Dafne Keen como Ani. La fotografía, los exteriores y la ambientación también aportaban calidad a su visionado. Sin embargo, no se puede hablar de 3.000 millones de personas que viajan al pasado desde el futuro y pasar de crear la expectativa de que la serie es de ciencia ficción a transformarla en un drama familiar situado en una pequeña zona rural.

Esto es lo que ocurre con las promesas y con las declaraciones que alaban tanto algo que cuando lo ves y no está a la altura sientes una decepción terrible. Su piloto abría la puerta a algo que podría ser interesante, pero marcaba un ritmo lento… Los expectativas no se cumplieron en los siguientes capítulos y el ritmo nunca subió.

A pesar de que los capítulos duraban cincuenta minutos y que la primera y única temporada se ha compuesto de tan solo ocho, quizás con tres o cuatro hubiera bastado. Han sobrado muchas cosas, se han dado muchas vueltas alrededor de lo mismo, las historias secundarias se han visto contagiadas por lo endeble del planteamiento global. Al final, los 3.000 millones de refugiados quedaron reducidos a humanos molestos que ocupaban casas y que si rompían ciertas reglas iban a campos de concentración. No hace falta traer a un hombre del futuro, por mucho que sea el sex symbol de la serie David Leon, para salvar a la protagonista de su vida en apariencia tranquila, pero con un marido que tenía una tremenda violencia latente en él. Por cierto, esta surgió como un brote, pues sembrar, sembrar, no lo hicieron demasiado. Pasó de ser “Ned Flanders” a un desquiciado total.

Los que todavía tenían esperanza de saber qué pasaba con las líneas temporales cuando se cambiaba el presente, cómo afectaba esto en el futuro, podrán elaborar las teorías que quieran, pero el final no explicó nada y lo que hizo fue mostrar qué había sucedido en el presente de Ani al llegar los refugiados y lo que sucedía en el presente antes de que estos llegaran. ¡Qué lío! A pesar de todo eso, me he visto los siete capítulos disciplinadamente, esperando algo que nunca llegó.


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