Analizando En Terapia

Analizando En Terapia

Escrito por: Eneko Ruiz    26 diciembre 2008     2 minutos

Los psicólogos han sido utilizados un sinfín de veces en las series como un mero instrumento para que el personaje protagonista exteriorizase sus sentimientos, y viéramos sus trabas y todo lo que corría por su cabeza. De este modo, descubrimos al buffete de abogados de Ally McBeal contar sus penas a un buen número de psicólogos esquizofrénicas que incluían a Bruce Willis; a Tony Soprano confesarse a la persona que más le entendía o a David y Keith de A Dos Metros Bajo Tierra arreglando sus problemas de pareja ante un terapeuta. Pero la serie de En Terapia (In Treatment) da la vuelta a la tortilla, el psicólogo es la pieza central del puzzle y por su despacho pasan personas con taras y fobias que son reflejadas en su propia personalidad.

En una cuidada puesta en escena de pocos lugares comunes, En Terapia nos trae el teatro y los largos diálogos al mundo televisivo. El Dr. Paul Weston recibe cada día de la semana a un cliente distinto, con el que comparte algunos de sus secretos más íntimos. En media hora, los diálogos fluyen con naturalidad y semana tras semana conocemos un recoveco más del paciente en cuestión, por obra y gracia de Rodrigo García y su equipo de guionistas, y es que nada malo podría salir del hijo de Gabriel García Márquez.

Las interpretaciones son igual de sobresalientes, pues no es moco de pavo ver a Gabriel Byrne jugar en la pequeña pantalla con un papel hecho a su medida. Siendo acompañado éste por los televisivos Michelle Forbes (Battlestar Galactica), Blair Underwood (Sexy Money) o Melissa George, que hacen algunos de los mejores papeles de su carrera. El viernes es agua de otro costal, pues “el vigilante es vigilado” y Byrne acude a su terapeuta (la cautivadora Dianne Wiest) para tratar sus propios problemas. Todos y cada uno de los actores se enfrenta “desnudos” a la cámara; sin acción, sin excesivos cambios de plano, sin trampas y cara a cara. Y todos consiguen una labor encomiable y, como antes hemos señalado, muy teatral.

Pero, cuidado, no es una serie para todos los gustos. Los diálogos son densos, la acción es nula y los escenarios casi siempre los mismos. Aquí lo que importa son los personajes y la relación y vínculo que se establece entre ellos. Teniendo esto en mente, una vez que te adentras en Paul Weston y en sus muy normales pacientes es una gozada de principio a fin, como lo es su especial estructura. La vida real en su máximo esplendor, que además hace reflexionar y se convierte en una pura cura para el alma. ¿Podemos pedir algo más? Que la inteligencia siga fluyendo por HBO.

Página oficial | In Treatment

un comentario

  1. Sonia dice:

    Eneko felicidades por la crónica. Yo estoy igual de enamorada de la serie, esperando ver el vigilante y vigilado, y viéndome de vez en cuando reflejada en el resto de los personajes.
    Una serie atrapadora!

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