Chiringuito de Pepe, exceso de grasa con un toque de gracia y buenos actores

Chiringuito de Pepe, exceso de grasa con un toque de gracia y buenos actores

Escrito por: Elisa Blanco   @elisiya    10 junio 2014     Sin comentarios     3 minutos

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Un momento brillante de la serie fue el spot que graba Pepe Leal con su hijo Vicente y su sobrino para intentar atraer clientes a su establecimiento. Sin embargo, la ficción incurre en tantas y tantas cosas que hemos contado en más de una ocasión y seguramente sus creadores tengan mucho menos que ver de lo que imaginamos. La sombra de las televisiones es alargada y ya sabemos de sobra que en España el prime time comienza a las 22.30 horas y que si la ficción es nacional ha de tener los capítulos lo suficientemente largos para ocupar esta franja.

Entonces pasa lo de siempre, después de unos minutos entretenidos, comienza el bajón de intensidad y lo que parecía una comedia se convierte en una dramedia. Entonces, piensas, esto en 22 minutos hubiera sido otra cosa y si aceptas la introducción de otras tramas “moñas”, te vas a unos 44 minutos, menos intensos, pero sin un exceso de grasa como la que tuvo el capítulo de ayer. Sí, exceso de fritanga, de rebozados, de ácidos saturados… y de glucosa.

La trama con niños es una obligación en las series españolas y a las 22.30 horas, estos ya deberían estar durmiendo. Da igual lo monos que sean, lo que molesta es que haya que construir un producto para toda la familia sí y sí -que cubra todos los targets-. Los niños aportaron la glucosa y eso que uno de ellos es diabético y entre el conflicto entre los platos combinados y la alta cocina se cuela una pastelera (Begoña Maestre) con un cierto aire francés que nos recuerda a Audrey Tatou en Amélie y a Juliete Binoche en Chocolat.

Pero los homenajes van más allá y ver Peñíscola, un barco y al personaje de Blanca Portillo, nos lleva a Nerja y a Verano Azul, mientras que Jesús Bonilla, su hijo (El Langui) y su sobrino (Adrián Rodríguez) nos hacen recordar la taberna de los hermanos Serrano. Sí, también aparecen Dafne Fernández y Santi Millán -que asume muy bien su papel de cocinero “cool” y estrella de la gastronomía con el ego subidito-.

Sí, los actores son buenos; sí, se deja ver y se podría ver, si no existieran en el mundo decenas y decenas de series con una duración mucho menor y donde no se rellena porque sí. La audiencia respondía con 4.656.000 y 24,6% de cuota de pantalla -el segundo capítulo nos informará de la tendencia-. Lo que no impide decir que es lo de siempre y es una lástima porque el exceso de grasa no está en su freidora o en su platos combinados, sino en su duración y esto hace que la gracia se diluya.

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