Firefly y Serenity, la historia que sobrevive. Los héroes (XI)

Firefly y Serenity, la historia que sobrevive. Los héroes (XI)

Escrito por: Julián Echolls    24 julio 2009     Comentario     2 minutos

Uno de los clásicos temas de Whedon, y el que le sigue lo sabe, es el tema del héroe. Sea antihéroe o no, la heroicidad marca todas sus cintas. La posibilidad de que un hombre llegue a hacer algo increíble, aun siendo este mismo un miserable, es digno de elogio y causa admiración. Hace que la catarsis sea enorme y nos invada por cada poro cinéfilo que poseemos.

Ya lo hacía con la cazavampiros Buffy, claro icono del “feminismo” que defiende siempre nuestro director, del feminismo verdadero, del que intenta igualar, en derechos, a la mujer con el hombre, para que tengan las mismas oportunidades pues, sean o no distintos, merecen los mismos privilegios. Allí Wheddon quería recalcar el poder de esta mujer, de cómo lo femenino podía salvar el mundo. “Save the world” (Salva el mundo), es una insignia que ya hemos visto en otras series fantásticas hace poco, como en Héroes. Whedon siempre habla de Héroes. Es su misión.

En Angel volvíamos a tener lo mismo, en aquel genial y esperado spin-off de uno de los personajes con más carisma de la primera serie que parecía pedir a gritos su propio papel, su propio escenario. Los seguidores de Joss lo seguimos, y nos quedamos con ganas de más cuando cortaron en su cuarta temporada, aunque amamos igualmente el corte final porque… los héroes no aceptan el mundo como es, lo combaten, y el mensaje había sido transmitido.

Yo os he hablado desde mi experiencia. Ahora les toca a ustedes hablar con la suya. A mí Firefly me produce escalofríos y sé que no he hecho honor a ella con este artículo, pero necesitaba escribir algo al respecto. Porque escribir sobre todo esto es escribir sobre amor y odiseas, sobre quimeras ficticias que nos engatusan con su imposible. Quimeras que, al final, si nos las creemos, son amadas aun cuando acaban. Sus mensajes y sus reflexiones, la vida de sus personajes y la psicología interna del grupo, de cada historia, de cada escenario y de cada palabra, nos invaden. Creemos en ellos. Nos rendimos ante estas quimeras y disfrutamos. Porque no podemos hacer otra cosa.

Foto | Sidereel


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