Firefly y Serenity, la historia que sobrevive. El universo (V)

Firefly y Serenity, la historia que sobrevive. El universo (V)

Escrito por: Julián Echolls    19 julio 2009     Sin comentarios     2 minutos

Otro acierto de la serie es la facilidad con la que se recrea en su propio universo. Nos cuenta lo que existe sin definírnoslo, es decir, poniendo ante nuestros ojos una serie de diálogos, objetos y escenarios que harán que nosotros mismos procesemos esa información y, desde la sugerencia, aceptemos el fantástico cometido.

Los parajes y los mundos a los que nuestros personajes aterrizan son tan impresionantes que sólo su recuerdo me satisface como a un niño. En la serie encontraremos tabernas abarrotadas de gente y peleas a cielo abierto entre parajes desolados y dunas, persecuciones en aerodeslizadores y por el espacio, personajes horribles y despiadados, discusiones sobre el sentido de la vida e incluso reflexiones sobre fe, amor y soledad.

Y me van a permitir que cite a Mal en Serenity, la película, donde se define exactamente lo que hace que nos enganchemos enseguida a sus aventuras y a sus personajes: “Amor. Puedes saber la Biblia en verso, pero si vas con una nave que no amas, te hará besar el suelo, seguro como que los mundos giran. El amor la mantiene cuando debería caerse. Sabes que sufre antes de que se queje. Te lleva a casa”. Esa es la clave de Malcolm y su pequeño reinado, la confianza en su nave y en su tripulación. También salido de sus labios: “Nunca abandonamos a los nuestros”. No hace falta decir más.

Cabe comentar otro de los ricos matices que Whedon lleva a cabo en esta serie. Es una idea original en la que se mezclan diferentes idiomas y nuestros personajes llegan hasta a soltar tacos en chino. Esto ocurre porque en el universo donde nos sumergimos se ha dado una fusión entre la cultura de Occidente y la oriental, debido a que fueron Estados Unidos y China las dos superpotencias mundiales que se expandieron por el espacio. Y ahí, en ese futuro multicultural, donde una mezcla de dialectos del Viejo Oeste y el Chino-Mandarín conviven aliados, navegaremos todos nosotros.

Foto | Tvbythenumbers


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