Glee es diversión, Glee es musical, Glee es ¿éxito?

Glee es diversión, Glee es musical, Glee es ¿éxito?

Escrito por: Eneko Ruiz    27 mayo 2009     Sin comentarios     3 minutos

Tomando como antecedente que no suelo ser espectadores de series teen ni amante de adolescentes mega-guays, me encaminé a ver Glee gracias a su creador Ryan Murphy y gracias a lo que me suelen divertir los musicales bien hechos. De Murphy siempre me ha apetecido ver su eterna Nip/Tuck, pero mientras tanto su corrosivo piloto Pretty/Handsome demostró que es un guionista con ideas, naturalidad, humor negro y mucha mala leche, y además sabía que hace años llevó a cabo una serie de institutos llamada Popular con bastantes buenas críticas (lograr elogios en este género ya es destacable por sí mismo).

El autor se ha esforzado por conseguir un nutrido grupo de intérpretes y estrellas de Broadway para dar con una sátira a los tópicos adolescentes protagonizada por los “raritos“, como ya hicieran otras producciones como Freaks & Geeks. El resultado es una firma divertida, sin mayores pretensiones pero que puede lograr resultados significantes.

Murphy utiliza la música como un elemento más dentro de este mundo colorista donde los personajes son caricaturas absolutamente extravagantes. No se abusa de ella y se incorpora a las tramas como actuaciones, contrario a como se hace en los musicales habituales, pero es unificadora e imprescindible, con un grupo vocal a capela que compone un buenísimo track de melodías de situación. Podemos escuchar desde lo más moderno (con aires renovados) como I Kiss a Girl y Rehab hasta clásicos tan distintos como You’re the One That I Want y Don’t Stop Believing (¿alguien ha pensado en Los Soprano?)

A pesar de ello, si algo he echado de menos en la suma del capítulo es un poco más de humor negro, aunque suponemos que se enfatizará en el trascurso del proyecto. Para eso tenemos a la genial entrenadora de animadoras con una siempre risible Jane Lynch (genial en Party Down, por cierto); un ex-encargado del coro gay y pedófilo de la mano de Stephen Tobolowsky y una encantadora maestra con tendencias acosadoras encarnada en Jayma Mays. Habrá que seguir la pista a los chavales pero, de momento, los que más me han convencido son los profesores que, aunque no canten, dan el cante. Realmente paso bastante del tema de amor de instituto y las confusiones del chico (soso) protagonista sobre la “difícil” elección entre el deporte o la música, pero las acepto porque hay que cumplir con el cupo de tópicos de géneros necesarios y así dirigirse a otro target distinto. Pero cuidado porque es una delgada línea la que hay entre reírse de algo y convertirse en eso mismo, tan delgada que asusta.

No es la segunda venida de cristo, pero tampoco lo pretende. Es un primer episodio muy divertido y lleno de vida, y siempre que las audiencias quieran aceptar una serie teen atípica, triunfará. Yo por mi parte, amante de lo atípico, seguiré echando un vistazo a Glee a partir de otoño y esperando buenos guiones de un Murphy que debe ponerle narices y reírse de todo porque ha enfilado los ingredientes necesarios. Las incorporaciones de estrellas de las tablas como Kristin Chenoweth (ay, Pushing Daisies…) y Victor Garber son sólo alicientes. Echad un vistazo a lo que se viene:

PD: Apuntar que hay una versión “director´s cut” del piloto disponible, y suma varias secuencias, como la de un genial flashback con el que entendemos un poco mejor el episodio y da sentido al protagonista, que se ve desfavorecido por los minutos reducidos.

Vídeo | Youtube


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