Gran Hermano 11: dos casas, un homenaje a Perdidos y unos concursantes imposibles

Gran Hermano 11: dos casas, un homenaje a Perdidos y unos concursantes imposibles

Escrito por: Elisa Blanco   @elisiya    7 septiembre 2009     Sin comentarios     3 minutos

Comenzó un nuevo Gran Hermano con una conjunción interesante. Por un lado más de lo mismo, vividores y vividoras de experiencias o de lo que sea, algunos originales, mucho personaje en busca de autor, algunos obligados a mantener su relación en secreto, otros que deben fingir que son novios y una madre y su hija separados por una pared…

Sí, porque existen dos casas, ambas lujosas, y habitadas por distinos elementos.En una casa convivirán los concursantes oficiales y en la segunda, “los otros” como los ha denominado Mercedes Milá que se dedicarán a vigilar a los participantes “reales”. Un término nada original y que suponemos será un nuevo homenaje, tantos y tantos se le han hecho, a Perdidos.

Entre los concursantes existen algunos cuya vida es un culebrón en sí misma: Lis, una empresaria de Barcelona, que ha de fingir que es la novia de un chico que no conoce, Ángel profesor de Pilates. Tienen una relación a distancia, a ella no le gusta que lleve pelo largo y perilla, y odia a los fumadores. La chica tiene una vida de impresión. Sus padres la abandonaron, la criaron sus abuelos y cuando su abuela murió, conoció a sus hermanos a través de un programa de televisión. Ambos estarán en la denominada “Casa de los otros”, en este mismo recinto también se encuentra un matrimonio de chicas, Ángela y Laura, méxicana y española que han de ocultar que son pareja y la primera en llegar, Saray, la hija de Pilar que debe ocultar la relación.

El último en entrar es Hans de 41 años, bailarín de ballet clásico y excesivo. Ha realizado el cásting de Gran Hermano seis o siete veces y al final, lo ha conseguido. Él conocerá que Laura y Ángela están casadas desde hace tres meses, que Lis y Ángel no son pareja y que la madre de Saray también concursa en Gran Hermano. De esta manera, el chico entrará sabiendo todos los secretos de sus compañeros en la Casa de Los Otros. Y su secreto es el que posee toda esta información, pero nadie debe descubrirlo.

En la casa oficial tenemos a las típicas “modelis” que se creen que por donde van triunfan. Una señora madura, Pilarita que no sabe que tiene a su hija, a la que hecha mucho de menos, en la otra casa; un argentino -un básico de la temporada y con todos los clichés de la temporada-; Rebeca, un cruce entre Cañizares, los chicos de Muchachada Nui y Fresita que duerme con su muñeca Rosita; Toscano, un murciano, en silla de ruedas tras sufrir un accidente cuando tenía 16 años; Juan, un zaragozano con un niño de cuatro años y víctima de la crisis inmobiliaria, de 28 años y con un parecido muy razonable al Yoyas. También ha entrado Arturo, un tío guaperas, que tiene 32 años y tres hijos californianos con tres mujeres distintas: méxicana, afroamericana e irlandesa. Un vividor en toda regla.

La Casa de Los Otros o Espía tiene unos pasadizos, iluminados tenuemente, como las estancias donde retenían Ben Linus y los suyos a Jack para que operase a éste de su tumor. Lo que no parece que es que hayan metido en el espacio a un personaje tan inteligente y maquiavélico como éste, al menos no es un hombre, si lo hay tiene toda la pinta de que será una mujer. En esta casa debe observar la casa oficial, no serán expulsados, pero tienen límite de tiempo de permanencia, pasarán a la casa oficial apostanto por los concursantes que la abandonan cada semana. Dispondrán de plasmas para observarles como las estaciones del proyecto Dharma. Como se dice en Perdidos en la isla sólo pueden quedar unos.

Fuente | Gran Hermano 11


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