Gran Reserva cumple con lo que prometía

Gran Reserva cumple con lo que prometía

Escrito por: Elisa Blanco   @elisiya    16 abril 2010     Comentario     3 minutos

Una de las grandes apuestas de ficción de TVE ha cumplido como debía hacerlo con un episodio piloto donde se han situado a cada uno de los personajes en un contexto y se han dado unas pauta más o menos extensas, pero en todos los casos muy claras para saber de qué pie cojean todos ellos. Como buen serial drámatico que se precie nos ha mostrado muy bien los puntos débiles de cada personaje para que el espectador sepa muy bien con que temas se les puede hacer daño.

En Gran Reserva abundan los personajes avariciosos, malvados y sospechosos de hacer lo que fuera por cumplir sus objetivos. En el primer episodio hemos presenciado la muerte reglamentaria y por supuesto, sospechosa y también un intento de asesinato que ha dejado al “gran malo” del capítulo -Tristán Ulloa- sin conciencia de sus actos pasados, como le decía su hermano mayor (Francesc Garrido) en el avance de la próxima semana es mejor que no recuerdes cómo eras.

Dos familias caracterizadas por su manera de llevar su negocio vitivinícola, una pequeña bodega, con una pequeña familia, unida, pero separada y donde los buenos sentimientos todavía existen -como los Gioberty en Falcon Crest, con sus pequeño terreno y Angela Channing siempre acechando y boicotenado su producción- que se queda sin patriarca, noticia que hace regresar a la hija pródiga, Paula Echevarría. Se fue para huir de su padre, pero ¿sólo de eso?, seguro que no, a tenor por su relación con Tristán Ulloa.

Tenemos a dos díscolos jovencitos, Ricard Sales y Aitor Luna , a lo Lorenzo Lamas renovado, sobre todo el último, con mucho talento, pero muy poco interés por las uvas y mucho más por las mujeres. Una hija más frágil y sensible como Emma Channing, la hija perdida de Angela (Ana Risueño), con un marido lleno de ira y frustrado que la engaña con otra (Armando del Río).

Lo cierto es que en la serie, la infidelidad se ha mostrado por activa y por pasiva entre compañeros de trabajo y cuñado y cuñada. Los lazos de sangre parecen fuertes sólo de cara a la galería porque el comer en la misma mesa como una familia feliz no es más que una pose para los Cortazar que tienen mucho que esconder y eso nos gusta –esperemos que tengan muchos “cadaveres” que esconder-.

Tal vez en este primer capítulo se ha visto poco a Emilio Gutiérrez Caba y Ángela Molina, pero la serie merece la pena para quienes disfruten con las intrigas clásicas y bien contadas. Puede ser que las historias nos las sepamos todas, pero a quienes nos gustan, nos siguen atrayendo cuando se narran con calidad. No en vano se suele decir que los conflictos entre humanos se generan o bien por pasión/amor o por dinero.

Fuente | Gran Reserva
Foto | RTVE


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