Ozark, el Breaking Bad de Netflix, engancha

Ozark, el Breaking Bad de Netflix, engancha

Escrito por: Elisa Blanco   @elisiya    28 agosto 2017     Sin comentarios     3 minutos

Ozark podría considerarse como reclamo publicitario el "Breaking Bad de Netflix", pero las comparaciones son odiosas. A pesar de esto, la serie merece la pena.

Lo más sencillo para describir Ozark es hacer una comparación con Breaking Bad y listo. Es cierto que a simple vista se parecen como también se encuentran similitudes si pensamos en otras series como True detective, The Bridge, Fargo, incluso True Blood…, ya sea en la historia, la ambientación, los personajes… No nos engañemos la serie engancha y admite un maratón, pero no hace sombra a Breaking Bad, es complicado y no lo consigue. Jason Bateman, el Walter White de esta ficción, realiza una interpretación solvente, pero tampoco es Bryan Cranston, así que lo mejor es no hacer comparaciones y disfrutar la serie como lo que es.

Si Walter White se encontraba en una situación límite y decidía buscar soluciones drásticas, aquí nuestro protagonista también se halla en un momento similar que le obliga a tomar decisiones que no habría llevado a cabo de otra manera. Si bien Walter White podría haber seguido con su vida como profesor de química y haber afrontado su destino sin hacer nada fuera de lo normal, Marty Bryde es presionado por la situación y obligado por terceros a manejar asuntos que hacen que esté siempre en la cuerda floja. También tenemos una familia, pero aquí la sinceridad está presente casi desde el principio y Marty no oculta sus planes y sus movimientos a estos, algo que si hizo White hasta que la situación se hizo más que insostenible.

Ozark, el Breaking Bad de Netflix, engancha

La acción se sitúa en Ozark, Misuri, y esto permite ofrecer un retrato de lo más profundo de Estados Unidos que ofrece similitudes a Fargo, True detective, True Blood… La familia Bryde se ve obligada a dejar su acomodada posición en Chicago y acaba recalando en este lugar repleto de personajes marginados con un futuro nada halagüeño y que sienten que no tienen nada que perder. El sentimiento de pez fuera del agua se respira de inmediato… Unos acomodados progresistas acaban viviendo en una sociedad visiblemente machista, racista, elegetebefoba, xenófoba…

La serie promete desde su inicio, pero es a partir del quinto capítulo cuando comienza a atrapar. La primera temporada cuenta con diez capítulos, aunque hace unos días fue renovada por una segunda. El reparto es uno de sus puntos fuertes a Jason Bateman le acompañan Laura Linney, que da vida a Wendy, su esposa desde hace dos decádas, sus hijos interpretados por Sofia Hublitz (Charlotte) y Skylar Gaertner (Jonah). Además destaca la presencia del escocés, Peter Mullan (Jacob Snell) que forma un tándem perfecto con su esposa Darlene (Lisa Emery). Entre los lugareños sobresale la más resuelta y emprendedora de ellos la joven Ruth (Julia Garner).

Como os contábamos al principio, no es Breaking Bad, pero es una serie interesante, bien rodada y que consigue enganchar y desear ver qué pasa en la segunda temporada. Junto a Glow es uno de los platos fuertes de la plataforma en esta temporada estival.


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