El síndrome de la silla vacía de Amigas y Conocidas

El síndrome de la silla vacía de Amigas y Conocidas

Escrito por: Maite    29 marzo 2017     Sin comentarios     2 minutos

El programa Amigas y Conocidas sigue su curso después del adiós de Paloma Gómez Borrero. El espacio rindió homenaje a la colaboradora durante el pasado lunes. Pero sin duda, el síndrome de la silla vacía está muy presente tras esta ausencia visible en este espacio de mediodía.

Cada Navidad, escuchamos hablar sobre el síndrome de la silla vacía, esa tristeza que afecta a los familiares durante las celebraciones cuando quedan huecos vacíos en la mesa. El programa Amigas y Conocidas también sufre actualmente, de un modo muy visual, este síndrome. Ya que los propios espectadores toman conciencia de cómo una de sus colaboradoras nunca más volverá a su silla. El programa ha logrado conectar con una parte del público que observa en esa mesa de colaboradoras, algo muy similar a esas conversaciones que a veces se producen en las reuniones con amigas.

Pero otro de los valores positivos de Amigas y Conocidas es la relación intergeneracional de las protagonistas de este espacio de mediodía. Personas de diferentes edades y cada una de ellas aporta su propio punto de vista sobre cada tema. El pasado lunes, Amigas y Conocidas realizó un programa de despedida en memoria de Paloma Gómez Borrero.


La propia Inés Ballester no pudo contener las lágrimas. Y sin duda, es esa verdad la que en muchos momentos ha trascendido de este programa, es decir, que el nombre de amigas y también conocidas, hace justicia a los lazos que se van formando semana a semana.

El síndrome de la silla vacía en Amigas y Conocidas, un síndrome que puede experimentar de un modo metafórico el propio espectador al sentir la ausencia de Paloma Gómez Borrero en el programa es tal porque a su muerte hay que sumar lo repentino de un adiós que nos deja en realidad el recuerdo de una mujer tan joven y vital que seguramente muchos de nosotros nunca hubiésemos imaginado que tenía 82 años cuando debatía con tanto entusiasmo en Amigas y Conocidas.

Y entonces, en medio de la tristeza que siempre produce una muerte, queda la admiración vital por la fortuna de poder llegar hasta el final de los días con esa actividad, esa alegría y tantos proyectos. Porque sin duda, la muerte le encontró viviendo.

Vía | Lecturas


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